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‘Cómo hemos cambiado. 25 años de anillo verde’

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El centro de exposiciones Fundación Vital se convierte hasta el próximo 25 de marzo en el séptimo parque del anillo verde vitoriano. La muestra ‘Cómo hemos cambiado. 25 años de anillo verde’, organizada con la colaboración de El Correo, da cuenta de la evolución de aquel cinturón lleno de escombros que rodeaba la ciudad en los años 80 hasta la seña de identidad que es hoy en día, y su estrecha relación con la transformación de Vitoria-Gasteiz en este cuarto de siglo.

En este 2018 estamos de celebración en Vitoria-Gasteiz y es que uno de nuestros emblemas más reconocidos, al anillo verde, cumple 25 años de vida. Como no podía ser de otra manera, la Fundación Vital ha querido sumarse a este cumpleaños tan especial: hablar hoy del anillo verde supone hablar de la transformación de la ciudad y de sus habitantes.

Partiendo del trabajo elaborado por el periódico El Correo para esta efeméride, la exposición, comisariada por Jesús Ruano, se sustenta en 22 fotografías de gran formato obra de Iñaki Andrés y cuenta con el diseño expositivo de Fernando Martínez de Viñaspre. En las instantáneas, los seis parques naturales que componen este cinturón están asociados a aquellos hechos históricos que a lo largo de años acontecieron en ellos. Romanos, medievos, soldados y pilotos en una época más reciente, se dieron cita en un entorno que hoy, toda la ciudadanía disfruta y que se ha convertido en una referencia a nivel mundial. Miles de hectáreas recuperadas de forma magistral, gracias al trabajo de muchísimas personas.

De esta manera, durante el recorrido expositivo, el visitante no sólo disfrutará de estas seis postales verdes, uno de los mejores escaparates de Vitoria-Gasteiz, sino que también será participe de la evolución que ha tenido nuestra periferia verde. De dónde se partía y hasta dónde hemos llegado; de un viejo aeródromo a un parque habitado por aves y fauna de lo más diverso es tan solo un ejemplo. Un efecto transformador que hoy pone a Vitoria-Gasteiz a la cabeza de las ciudades más verdes y sostenibles del mundo.

‘Cómo hemos cambiado. 25 años de anillo verde’ está dividida en cinco secciones que repasan la trayectoria vital del anillo. Como punto de partida se centra en aquel momento ‘cuando se encendieron todas las líneas rojas’, una época de grises y negros en las que estos espacios, en teoría verdes, se habían convertido en el basurero natural de nuestra ciudad. Chabolismo, escombros, chatarra, caza ilegal o su uso como plataforma para lavar y cambiar el aceite al coche era habitual en esas épocas. Se trataba de un terreno contaminado, degradado, con aguas sucias, pesticidas, huertas ilegales, etc.

La idea del anillo verde, surgida como herramienta para intentar dar una solución integral a los graves problemas de degradación ambiental que presentaba esta periferia urbana, le puso fin. El trabajo de muchas personas en el Ayuntamiento de la ciudad y, con posterioridad, la implicación del Centro de Estudios Ambientales, fueron definitivos para dar paso a ese universo verde del que hoy disfrutamos.

Pero han transcurrido 25 años en los que la transformación no sólo ha sido medio ambiental. Y es que en el caso de Vitoria-Gasteiz podríamos hablar del ‘efecto anillo verde’ epígrafe de otra de las secciones. Este cambio hacia los espacios sostenibles y de disfrute ha provocado que la población se implique y, en buena medida, haya adoptado hábitos saludables y ecológicos. Hace un cuarto de siglo hacían lo que llamábamos footing entre 1.000 y 1.500 personas. Hoy, sin embargo, el running seduce a unas 12.000 personas a la semana. Además, el anillo verde sirve como pista natural para miles de ciudadanos que lo transitan dando un paseo o en bicicleta, a nadie se le ocurre circular por ellos en una motocicleta de gran cilindrada.

Y podemos decir que este efecto ha ido incluso más allá. En la conciencia ciudadana han entrado también valores como el reciclaje o la preservación de la fauna y la flora. Incluso la movilidad ha variado. Desde el propio Ayuntamiento se han impulsado medios de transportes sostenibles como el metro ligero o los autobuses urbanos completamente eléctricos, empresas líderes del mercado de la automoción instaladas en Vitoria-Gasteiz están inmersas en la consecución de vehículos totalmente eléctricos y son muchos los residentes que han incorporado bicicletas, tradicionales o eléctricas, como medio para desplazarse. En 2018 Vitoria-Gasteiz está ‘enchufada a la red’, desterrando así otros combustibles que parecen ya desfasados.

Por otro lado, hoy este espacio es un sector estratégico de la ciudad que produce riqueza. Miles de turistas nos visitan al año para disfrutar estos rincones o para participar en las numerosas citas deportivas que permiten celebrar. El año pasado, por ejemplo, fueron 27 las pruebas que tuvieron lugar en la ciudad y en ellas participaron aproximadamente 35.000 personas. En definitiva, el anillo verde ha supuesto para vitorianos y vitorianas ‘un paraíso a la puerta de casa’, aunque queda aún mucho trabajo por hacer.

Es en este punto donde la exposición no pasa por alto ‘la asignatura pendiente’. Hemos cambiado, sí, pero no lo suficiente. Nuestra cesta de la compra acumula una cantidad aberrante de plástico y sus derivados. Sorprende ver manzanas peladas en una bandeja de polietileno recubiertas de plástico para ser consumidas. Botellas y envases, bolsas de todo tipo han apartado al papel, el cartón y el vidrio, y muchos de estos acaban en los bosques, ríos y mares.

En este aspecto hemos involucionado. Volver a hacer la compra a granel, con producto suelto o en una bolsa de papel, o elegir una botella de vidrio en vez de una de plástico tiene que volver a nuestra lista de la compra. Fundación Vital está ya trabajando en diferentes proyectos con el fin de impulsar en los comercios de nuestra ciudad hábitos de venta en este sentido, declarar la guerra al plástico y dar pasos hacia una compra responsable y respetuosa con el medioambiente.