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Expo 1905 SFV '365'

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El Centro de exposiciones Fundación Vital (Postas 13-15, Vitoria-Gasteiz) acoge  hasta el próximo 30 de junio la exposición ‘365º’, obra del fotógrafo madrileño Eugenio Recuenco. El espacio expositivo, ubicado en pleno centro de la capital alavesa, ofrecerá al espectador una experiencia sensorial que trasciende a la propia fotografía. Montadas en cajas de luz, las imágenes que la componen y que representan cada día del año se mostrarán retroiluminadas por una luz que será la única presente en la sala.

Tras ocho de trabajo en este proyecto personal, el fotógrafo Eugenio Recuenco presenta en Vitoria-Gasteiz su muestra ‘365 ̊’, comisariada por María Toral y con coordinación y diseño expositivo de Fernando Martínez Viñaspre. En ella, el artista presenta fotografías de gran formato, montadas sobre cajas de luz de 1,33 x 1 m., que configuran un recorrido introspectivo y emocional sobre la reflexión del tiempo en la vida del artista. “Si bien cada fotografía es interesante por sí misma, hay algo que hace que este proyecto sea especial: la dimensión monumental tanto conceptual como física de la exposición al completo”, ha señalado en la presentación el director general de la Fundación Vital, Axier Urresti.

365 historias que nos hablan de arte, de moda y de cine. De ecología, de tecnología. De ciencia y de religión. De la historia del siglo XX, de lugares comunes, y de lo absurdo de nuestras propias acciones. Fotografías que juegan con el espacio para engañar a los sentidos y enamorar a la emoción, y que diseccionan la realidad para colocarnos frente a un espejo e invitarnos a tomar partido.

En cada una de las imágenes tiene tanta importancia la historia que se cuenta como el lugar donde ocurre. Una caja de casi cuatro metros de altura por más de dos y medio de ancho y de profundidad con una minúscula ventana por donde llegan los estímulos del exterior.

Todas las imágenes están concebidas en cajas independientes de luz que retroiluminan las fotografías suavemente. Los marcos de las obras se adosan unos a otros para extenderse y apoderarse de los diferentes espacios quedando interconectadas entre ellas. De esta manera, el espectador queda inmerso en un mundo de fotografías que le envuelven; presentadas de manera innovadora, cautivadora y sutil.

Según Recuenco, en el proyecto 365 hay tres niveles de lectura: en un primer nivel, y bajo el lema ‘placer por contemplar’, entra en juego la estética, que en ningún momento ha intentado limitar el artista. Las fotografías de 365 son imágenes agradables a la vista que pueden sorprender al espectador por su mezcla de realidad y fantasía y donde se fusiona pasado y presente, recuerdo y realidad en una misma toma, a través de personajes inverosímiles alguna vez soñados.

Hay un segundo nivel de juego, denominado ‘satisfacción por entender’ en donde el espectador busca dónde se encuentra el calendario que aparece en todas las fotografías; unas veces más evidente y otras menos. También hay referencias a pasajes de la historia del arte y del cine; o de acontecimientos históricos pasados que pueden ser reconocidos.

‘Comprensión y reacción’ es el tercer nivel, en el que nos encontramos con el discurso propio de cada foto. Algunas veces críticas con el mundo que vivimos, otras con humor y otras veces con trazos autobiográficos del artista. Lo que pretenden las fotografías es intentar hacer un dibujo de la sociedad y el mundo que le ha tocado vivir a Recuenco, y de mostrar cómo lo ha sentido. Por eso en algunos casos presenta historias conocidas, deformadas por su vivencia, que el espectador puede percibir como incómodas al no corresponderse con la imagen que él tiene. “Pero, ¿dónde está el error? ¿En mi exposición o en vuestro conocimiento también manipulado?”, cuestiona el autor.